sábado, 1 de febrero de 2014

UN SOLO AMANECER.

Que volviesen tus besos, aunque fueran en un sólo amanecer. Un sólo amanecer en el que pudiera memorizar el recorrido de tu piel por tu cuerpo, cada lunar, cada cicatriz. Memorizar el sabor de tus besos, los rizos que cubren tu cabeza, el tono oscuro de tus ojos. Sólo un amanecer en el que pudiera memorizar lo que siento al oir tu lenta respiración mientras duermes, en el que pudiera memorizar tu desnudez. Sólo un amanecer... Maldigo a aquellos que aclaman al olvido, que lo ansían. Cuando se quiere olvidar, se quiere olvidar el tiempo perdido, el odio o la pena. Yo, sin embargo, solo quisiera tatuarme un último amanecer contigo, un sólo amanecer en el que las primeras luces del sol te iluminen poco a poco y pueda memorizarte sin prisas. Un solo amanecer...
Amanecer, Javier Clavo.

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